Contraten a personas mayores de 40 años, por favor…

El 16 de abril pasado leía la noticia: “El 40% de los mayores de 55 años en España no trabaja”. No me sorprendió. Lo que me impactó fue la confirmación pública de algo que llevo años diciendo: a partir de los 45-50 años, te vuelves invisible profesionalmente, aunque tengas formación, experiencia y actitud.

Mi marido es de esas personas hechas para que las contraten. Yo también. Pero yo necesito libertad, creatividad y propósito, al menos durante unas horas del día. Desde que me despidieron por primera vez en marzo de 2013, él siempre me animó a aceptar esos trabajos “seguros” de jornada completa. Y fue siguiendo esos consejos cuando más insegura me sentí.

Cuando dejas de encajar en el mercado laboral

No había cumplido los 40 y ya sentía lo que muchos sienten a los 55: la primera forma de despido es la invisibilidad. No importaban mis dos carreras, mi experiencia o mi actitud. Simplemente, había perfiles más jóvenes, más baratos y, aparentemente, más “digitales”.

Y ahora, 12 años después, esa noticia me ha dado la razón.

¿Tiene sentido obligarnos a trabajar hasta los 67 si no hay oportunidades?

Yo no soy abogada, pero hay una realidad que no requiere leyes, sino sentido común:
hay profesiones donde la experiencia, la madurez y la perspectiva son un valor, no un coste.

En medicina, docencia, psicología, periodismo, consultoría, gestión de personas, mentoría… la edad suma. Aporta criterio, humanidad, visión, fiabilidad emocional. Y sin embargo, en sectores como la comunicación —y te lo digo por experiencia—, la edad se percibe como un obstáculo, no como un activo.

La frase que nunca digo, pero siempre pienso:

No nos despide la empresa. Nos despide el mercado, cuando deja de vernos.

Si no quieren mayores, ni jóvenes, ni embarazadas… ¿A quién quieren?

A veces me pregunto qué buscan exactamente las empresas.
Si no quieren mayores, ni jóvenes sin experiencia, ni mujeres en edad fértil, ni personas con discapacidad, ni profesionales que no sean “perfectos”… ¿qué buscan?

Algún día lo preguntaré a alguien que eche las cartas. Seguro que su respuesta será más lúcida que la de algunos procesos de selección.

La cara invisible del éxito

Vivimos en una sociedad que presume de talento, pero no sabe retenerlo, cuidarlo ni aprovecharlo. Valoramos lo nuevo, lo joven, lo veloz, lo viral. Y escondemos lo que implica lucha, proceso, caída, resiliencia, humildad, experiencia.

La vida nos va bien cuando podemos compararla con cuando no nos iba bien.

Existen el ying y el yang. No hay éxito sin fracaso. No hay luz sin sombra. Y no hay reinvención sin despedida.

Yo no soy exitosa por lo que hago. Soy exitosa por lo que soy.

Tal vez el mercado no contrata a mayores porque somos “caros”.
Tal vez no contrata a madres porque somos “complicadas”.
Tal vez no contratan a mujeres con experiencia porque tenemos criterio.
Pero lo que es seguro es que no debemos vincular valor con empleabilidad.

Yo soy exitosa porque soy.
No por lo que produzco.
Ni por mi cargo.
Ni por mi LinkedIn.

Soy exitosa porque tengo amor, vínculos, valores, resiliencia y propósito.

Y tú también.

El despido, la edad y el propósito: todo está conectado

Quizá por eso nació eldespido.com.
Porque el despido, el silencio y la edad tienen algo en común:
nos obligan a preguntarnos quiénes somos más allá del trabajo.

Y ahí empieza la verdadera respuesta.

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