Cuando te dedicas al área de Personas y tienes que contratar, asumes una gran responsabilidad: elegir bien al candidato.
Hablamos de una persona a la que, en la mayoría de los casos, vas a ofrecerle unas condiciones laborales, un cargo, un sector y/o una oportunidad de desarrollo profesional mejor de la que tiene. Y que, precisamente por uno o varios de estos motivos, va a decidir romper su vínculo laboral actual y apostar por tu empresa.
Es una gran responsabilidad intentar no equivocarte
Eso implica un impacto directo en su carrera profesional, en su estabilidad personal. Y, en muchos casos, en su entorno familiar.
La responsabilidad profesional y ética en los procesos de selección
Hace poco hablaba con un headhunter especializado en selección de directivos y alta dirección. Él me exponía la delicadeza con la que abordaba cada proceso. Me explicaba que su objetivo no era solo cumplir con los requisitos del cliente que solicitaba un determinado perfil. Sino, asumir la responsabilidad humana, ética y profesional que supone proponer un cambio de empresa a un alto directivo.
Me hablaba de ese momento clave en el que el candidato acepta la oferta y da un salto al vacío. Y de la obligación de asegurarse, al máximo, de que el encaje no sea solo técnico. Sino también cultural, relacional y estratégico.
Me explicaba, con orgullo, que había acertado en el 98 % de los casos
El impacto humano de una mala decisión
En la otra cara de la moneda, sabemos que todavía hay responsables que abordan los procesos de selección sin las garantías necesarias. Sin validar adecuadamente si la persona encaja no solo en el puesto, sino en los valores de la organización, en el estilo de liderazgo de su superior directo o en la cultura real del equipo.
En España es barato y relativamente fácil despedir, desde un punto de vista legal.
Pero eso no debería justificar contrataciones “para probar”, ni procesos de selección poco rigurosos que trasladan todo el riesgo al candidato.
Hace pocos días, Andrea (nombre ficticio) contactó con eldespido.com para exponernos su caso. En la empresa que la contrató pasó por cuatro entrevistas con diferentes interlocutores, realizó dos pruebas técnicas y el proceso de selección se alargó durante cuatro meses. Finalmente, recibió la oferta.
Andrea dejó su empleo —donde llevaba más de cinco años y tenía estabilidad— para salir de su zona de confort y asumir nuevos retos profesionales. En un puesto que sabía que podía desempeñar con solvencia y experiencia.
Andrea no encajaba con el equipo directivo
Fue despedida a los tres meses, durante el periodo inicial de la relación laboral. Hacía solo siete días que había enterrado a su hermano tras una grave enfermedad. La fecha del despido fue el 21 de junio.
Como Andrea me explicaba, entre lágrimas: “A las mujeres de más de cincuenta años nos cuesta mucho encontrar trabajo. Creo sinceramente que la empresa que me contrató debería habérselo pensado mejor. Es una falta de humanidad”.
Estoy convencida de que muchos despidos se podrían evitar si profesionalizáramos más y mejor los procesos de entrevista, evaluación y contratación. Y si incorporáramos una mirada más amplia sobre el impacto real que una decisión de selección tiene en la vida de las personas.
Por este motivo, en eldespido.com hemos incorporado un nuevo servicio de acompañamiento a responsables del área de Personas en procesos de contratación. Porque una mirada externa, experta e independiente es clave para minimizar errores.
Por la empresa.
Los equipos.
Los candidatos.
Y, sobre todo, por responsabilidad y humanidad.
Si quieres que te ayudemos en la contratación de personas, contacta con nosotros aquí.
